02 diciembre 2009

El Valor de los Recuerdos

-Recuerdo que te obsequie dos o tres cosas que yo apreciaba mucho, y lo hice convencido de que no habia persona mas celosa, cuidadosa y ordenada con sus pertenencias que tú, sabía que en mis manos corría peligro y que no se librarian de mi atroz desinteres por lo puramente material; o tal vez en un arrebato de vergüenza suprimiria todo aquello que amenace producir un rubor en mi semblante, con tantas columnas blandengues en el alma un rubor no aportaría nada a la imagen inversa que acaso pretendiese. Sea como fuere y aunque no hayan pruebas materiales, el solo recuerdo me satisface.


-Hola, Van ¿Cómo estas?... Yo un poco mejor al leer tu correspondencia.Gracias por liberarme, sino de la reponsabilidad, por lo menos del peso que esa  desagradable noticia, que merecías saber, te produjera una desilusión mayor. Por lo que he podido inferir de tus respuestas es que no te llegaron las pequeñas filmaciones donde aparecen las fotografías que tan celosa, cuidadosa y ordenadamente; como tú bien lo defines; guardé. Aunque no con la intención de apropiármelos y en eso si creo haber modificado la huella genética de tu abuela Carolina Guaroto y no hablemos de Carmen Scribenz, su alter ego, ese realismo supera la ficción. Guardé tus recuerdos con el fín de hacer una reproducción de cada una y enviártelas para que puedas conservar tus recuerdos, a la manera que concebía yo se debería hacer. Pensaba yo, este Van está loco, para regalar las únicas fotos que tiene de su viaje de egresados, y miraba a tus amigos que aparecían allí: Un muchacho morochito con una mirada mas buena que el pan, el ideal de amigo que todos desean (predispuesto a escuchar) siempre aparecía con su gorra, y una chica de talante humilde dispuesta a entregarlo todo hasta lo que no tenía (seguramente maldad)... Y este otro quién sería... Este Van está loco...

-Pues bien... Por aquellos dias padecia un invierno emocional que hasta el dia de hoy estoy venciendo. Lo único que tenia a mi favor era que podía reproducir con cierta fidelidad lo que estaba sintiendo y sin embargo nunca tuve a quien decirselo excepto a mi madre y a mi mismo de manera impersonal, esto es que yo mismo me veia, interiormente, como un hombre atrapado en ese cuerpo de niño. Mis maldades estaban definidas y la escasa tolerancia hacia "los demas"; como despectivamente me referia a los repetitivos patrones humanos que me rodeaban entre los que destacaban las figuras de mi padre biologico y putativo, perversos en grados distintos; rozaba con la misantropía. Recuerdo que el amor, hacia cualquier cosa o persona, era como una joya preciosa, fantástica e incluso mágica que me proporcionaba suficientes dosis de placer para andar anesteciado por el mundo, tal vez por abusar de ese estado extásico es que me llamaban a menudo distraido, y acaso todavía me pregunto ¿Cómo no distraerse si se está en una dimensión por error u accidente?...

...Y así, con ese caracter gestándose, me era imposible mantener asuntos por un largo periodo de tiempo, el impetu por conocer nuevas variedades de afecto a falta de no tenerlo me llevaba a destruir todo aquello que amenace convertirse en recuerdo tornándome en un ser autodestructivo, mis esperanzas nacían justamente donde se extinguía cualquier vestigio de la desaparicion de algun objeto o sujeto que me haya inspirado cariño. En esas condiciones y sabiendo, o mas bien sospechando, lo equivocada de mi actitud para esos dias, puse en seis u ocho manos, que crei confiables, mis "futuros recuerdos". Fue una actitud muy temeraria, tanto que, años mas tarde, sufri la expriopiacion de dos manos, el olvido de otras cuatro y finalmente aparecen tus manos desempolvando el bahul de propios y ajenos recuerdos, dibujándome una sonrisa en el alma, impostando en un estruendo la voz de Friedrich: "Porque no ama uno con todo el corazón más que a sus hijos y sus obras".
 
Querida Tía , si en algún momento dudaste de mi locura para este momento ya deberías estar segura.
Despues de todo cada ser humano padece una diferente, asómate a la ventana y observa qué ocurre entre la gente...
Publicar un comentario