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24 noviembre 2009

"Días Aciagos"

Superado el sosiego de estos
mis premeditados dias de obligado descanso,
olvido que siempre tengo con quien contar
cuando solo queda delante de mi frente
el pasado crudo y el futuro ausente
el olor a la ausencia de todo en cada recodo
y el hedor a nada debajo de la almohada

Tan aciagos mis dias sin timonel y sin barco
sin luces de noche y sin sombras de dia
han vuelto sonrientes y macabros
mis felices dias de espanto
y acaso felices, pues vienen sin anunciarse
y asi tan fugaces se irán...

Siendo clavel confesaré sin temor
que ayer me senti como una rosa
nunca por ausencia de estambres
y siempre por el punzante dolor
de estas, otrora, espinas tuyas
surcando mis pieles callosas

Superado estos aciagos días de descanso
vuelvo con la ilusión marchita y las esperanzas rotas
descosidas las camisas de invierno
y el corazón al borde del último remiendo
mas tengo el penúltimo aliento de mi vida
para sonreirte cuando te sientas feliz
o cuando zurza tu alma de una herida
Amor, amor de mi vida.


Escrito para Ana Gabriela en medio de los peores dias de invierno que su innegociable ausencia me produjo.

25 junio 2009

Sexto Diecisiete

Una mañana del sexto diecisiete desperté...
con la melodía matinal que entonan las aves
y el arrullo de la danza que ensayan
los árboles de mango con la brisa suave.
Agradecí al eterno mi vida con una sonrisa
y encontré el silencio de tu voz
en los gritos inquietantes de un mensaje
que lei para arrebatarme
el dolor que produce la distancia.

El sexto diecisiete
esta forjado en mi memoria,
acaso como el día que cambió la vida
de dos almas austeras y extraviadas
en el estridente fragor de la pobreza
y la cálida paz de la esperanza diaria.

Aprendieron a sonreir tus padres ese día.

Amada progenitora
viniste al mundo para engendrar amor
en aquellos que te trajeron
y en los que trajiste y moldeaste
con el esmero de un escultor.

Llegaste para sembrar sonrisas
donde el llanto impasible
azota solícito y sin demora,
supiste recordar que un dia,
antes de cobrar vida,
tuviste alas y acogiste
a quien necesitaba de tu calor
y tu alegría.

Admiro hasta las lágrimas
el peregrinar de tus días,
incluso supiste convertir
en sueños dulces
las mas graves pesadillas
y aunque la distancia
me haya robado tus abrazos
yo supe arrebatarle
algunos recuerdos para clavarle
un imperdible en mi pecho,
así llegan a ser mías al fin
las diurnas y nocturnas
caminatas interminables
de la Avenida San Martín
y el casi silencioso rezo
de nuestros pasos solitarios
por la Avenida de El Rosario.

Me quedan los dedos manchados
por apoyarlos en la pared
mientras caminabamos,
tu a mi izquierda y mis hermanos
agarrados de tu falda
cual pajarillos asustados,
siempre aclarando mis dudas
con la mujer que todo contesta
pacientemente y sin descanso.


***

Para Delfina Alicia Rázuri Espinoza, la única prueba tangible que tengo acerca de la existencia de Dios.
En el día de su cumpleaños: Diecisiete de Junio o Sexto Diecisiete

08 mayo 2009

"La Ventana Azul"

Caían sangrientas las tardes de ayer
sobre mis mares como lluvia eterna
Ay de estas tozudas y febriles sienes
que mezclaban la realidad con tu
aroma de orquídeas flotando estériles

En un ambiente imaginario y doloroso
volaban azahares de frutas frescas
y rodaban sobre el suelo infértil
las confusas semillas de mi verbo
mil dos veces me hiciste debil
mil y una porfié mis fortalezas

Sobre mi propio llanto he forjado
tu incomprensible mundo fantástico.
Absurdo recurrente de la ventana azul
desde la que hice brillar nuestras estrellas
sobre un firmamento cosido a la fuerza
para que cubra solo nuestras cabezas;

Aquel no fui yo, sino el que quisiste tú,
siendo educado lucía sarcástico
acaso cuidadoso, siendo despistado;
siendo círculo me veías cuadrado

Bendita mi vista que cruzó el dintel
de aquella cerúlea ventana que nos
tornó en hilo para tejer sus fantasías,
bendita la miel de ese panal monstruoso
que ha embellecido nuestros rostros
para confundirnos en agridulces alegrías

Dios guarde a la niña que sueña y
habita detrás de aquella ventana azul
guarde tambien al hombre que escribe
estas líneas desde el presidio atroz,
desde el lugar que los hombres heredan
y ahora está reservado para los dos:

La inconmensurable y finita realidad.

"Al amigo que sonríe detrás de la línea horizontal"

Estoy donde debiera estar, Amigo...

Recogiendo las semillas que sufren la indiferencia
de quienes la ven pasar con el viento
y no las recogen para sembrarlas;
estoy aquí, admirando la esencia de la belleza
antes que la belleza misma;
buscando el sur para asegurarme
que el norte me pertenece;
alentando, anticipadamente, el alma
para emprender, los próximos años,
caminos más largos
y más duros.
Estoy aquí, devolviendo el yugo
a quienes lo reclaman como suyo.

Estoy donde debiera estar,
y lo que más honra y mayor bienestar
me produce,
es que habiendo arado tanto y tan poco,
veo siempre
detrás de la línea horizontal
los rostros de quienes merecen
la expresión más grave de cariño,
el testimonio mas sincero de amistad...

Saludo a quienes llegan
con mayor entusiasmo
que a aquellos que se van

¡Vaya! Cada vez son más.

07 mayo 2009

"Araguaney"

Cual rey encubierto entre la plebe
flotas inmerso en la densidad arbórea
desde la que extiendes tu verde alfombra;
sin querer caminas, sin querer te mueves,
¿Quién te reconociera? Ayer sin corona,
hoy, Araguaney voluptuoso y sonriente

Acaso las lluvias cual caudal decembrino
arrastran tus antiguas hojas secas
trazando en estas cálidas tierras
el largo peregrinaje que oculta tu camino
sin estar bajo tu sombra me sientes
y aun estando en ella no logro verte
oh rey encubierto entre la plebe

Alcance el cielo a asomar el brillo de tus rayos,
y llegue a los vientos el aroma que despide
aquel toque de rocío con las flores de tus manos,
eleva tus brazos pardos al firmamento eterno
deidad chrisantha que visitas nuestro suelo;

Dorado de alegría, sonries hoy Araguaney;
esparciendo a los vientos tus sonrisas
nos devuelves la esperanza de un mañana.
Ayer, encubierto entre la plebe, y hoy
vestido de rey con áureas flores sagradas


Te irás con la llegada del sol ardiente
ahogarán tu misteriosa belleza
las lágrimas del cielo y tus hojas muertas,
las mismas que un día te trajeron
anunciarán tu regreso en breve.