24 abril 2009

"Maldad"


Julián es un hombre como de cuarenta y dos años, cuyos días transcurren, a la intemperie, entre el asfalto y el césped de la pequeña ciudad donde vivo. No habla con nadie y casi siempre tiene la mirada perdida en el vacío como preguntándose (o respondiéndose) algo interesante, además acostumbra a cazar moscas con los dedos para desmembrarlas con destreza quirúrgica antes de anesteciarlas para siempre. Supongo que debe tener algún amigo, pues lo he visto ensayar discursos, mirándose en un espejo inexistente...

Esta mañana lo vi muy triste, abrazando sus piernas flexionadas ligeramente, con la espalda alargada para dejar descansar la sien sobre sus rodillas. Olvidé que era un monstruo para los demás y me acerqué a el para preguntarle...
-¿Por qué has entristecido Julián? Abrió lentamente uno de sus ojos como protegiéndose del sol, observé en ss ojos tanta oscuridad que casi no pude permanecer un segundo más por el temor que me producía su silenciosa mirada. No fue sino su voz lo que me salvó de correr en ese momento...
-¿Julián me has llamado? ¡Julián! -Exclamó mirando hacia atrás- Tenemos visita en casa...
-Tengo que irme -le dije asustado- solo quería que sepas que me preocupa que estés triste... -Mira 'Julián'-emplazó seriamente mirando a un costado- Este niño me ha confundido contigo, y ha mostrado su preocupación por mi estado de ánimo. Parece que ya se retira, así es que...
-Lo siento Julián -me dirigí a su imaginario interlocutor para tranquilizarlo-, no quiero parecerle grosero, ocurre que mi padre me ha dicho que no me acerque por aquí porque dicen que su amigo es un hombre malo. En seguida Julián se echó a reir ruidosamente -¡Soy un hombre malo! ¡Malo! -reía desbordado en una risa que parecía atorarle- Súbitamente guardó silencio, y me apuñaló con sus pupilas azules, examinando en mi mirada algún apoyo a esa acusación infame-
-¿Que entiendes por maldad hijito?
-No sé... -contesté temeroso -¡Julián! -llamó a su imaginario- Mirad que precioso regalo tenemos aquí, he aqui un niño que viene del seno que abriga a esa horda de locos que nos rodean, una pequeña entidad viviente que ha emergido de la sima de la gran ciudad, ciertamente los niños poseen mayor cordura hasta que se les inocula esa ponzoña letal llamada moral- Julián retorcía su cuerpo sobre el cesped, mudaba su rostro a un sinnumero de gestos desagradables, yo creo que estaba sufriendo, porque a veces hablaba con demasiada dificultad, como si alguien detras de el intentara obstruirle para no dejarlo hablar. -¡Suéltame! No vas a impedir que se lo diga. -vociferaba a intervalos- No dejes de mirarme niñito, si quieres comprender lo que tus padres no quieren que comprendas jamás. Por mucho tiempo se ha dictaminado que la maldad es carencia de bondad cuando la bondad es el estado en el que se carece de maldad, el hombre bondadoso es un ser miserable, enclenque, un cuerpo sin huesos, desprovisto de toda fuerza natural que determina la sana supervivencia. La evolución de las especies, en suma la selección natural, sería un error sin el ejercicio eficaz de la maldad. ¿Hubieran tenido alas las aves? ¿Acaso veneno las serpientes? Con seguridad, no tendría melena ni fuerza en el rugido, el león que conocemos hoy. La maldad o inclinación al mal es el tónico más eficiente para la preservación de la especie, no la confundais con perversidad, pues esta deriva del uso de la bondad como mecanismo de protección ante el sórdido descubrimiento de la indefensión personal, de ahí se deduce que no es malo si no malvado aquel que pretende instaurar la bondad entre los hombres, en esa simple acción se revelan sus planes contradictorios en favor de la extinción. Yo recuerdo a un muchacho llamado Cicerón; un cínico impresentable y maestro de la hipocresía, que sentenció: "Cuanto mejor es una persona, más dificilmente sospecha de la maldad de los demás". Semejante premisa solo puede arrojar un resultado verdadero si el sujeto de juicio es un retrasado mental o un feliz desmemoriado, pues para ser una persona mejor es preciso no serlo en principio, es decir, tener la necesidad de trabajar en la eliminación de todo aquello que se considere un antivalor; calculo que a este hombre le faltó sinceridad para afirmar: "Cuanto mejor es una persona, más facilmente observa la maldad de los demás". Unicamente un hombre sincero, es decir que no teme por su vida, puede definir la maldad sin medias tintas, sin temor a la censura...



La maldad del mundo se hace posible sólo por la sanción que tú le das.
Ayn Rand

La maldad es la osamenta de la bondad.
Van Scribenz
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